La inconsciencia de la que hable Saul no tiene nada que ver con el psicoanalisis, sino con la falta de una perspectiva clara acerca de la verdadera y amenazante esencia de la realidad local, nacional y mundial a que, paradojicamente, nos lleva la excesiva - pero deliberadamente fragmentaria - cantidad de informacion que recibimos.
Desde una posicion de izquierda, menos vinculada a un model politico que a una tradicion de pensamiento humanista que se remonta a Socrates - y que encuentra en Platon a su primer oponente, el primer defensor de la «razon de Estado»-, Saul dibuja con agudeza el mapa de la situacion sociopolitica actual; la glorificacion del capitalismo liberal como el unico modelo economico posible y deseable, el unico que garantizaria la continuidad de la democracia.
Se hace creer al ciudadano que el rumbo de todo lo humano depende de unos parametros economicos cuyo manejo esta mas alla del alcance de la mayor parte de los hombres, de modo que se les aboca a la pasividad y al individualismo. Individualismo ilusorio, por otra parte, ya que apenas queda espacio para la iniciativa en la hiperburocratizacion y el coporativismo de la economia y la politica actuales; lo cual, ademas de marcar el recorrido de un insalvable circulo vicioso, sirve de coartada moral para justificar la actitud pasiva - muy util para los denos del poder - frente a las grandes atrocidades, dervadas en casi todos los casos de las grandes desigualdades economicas que impone el nuevo orden mundial. En el polo opuesto a los ideologos del «final de la historia», Saul sostiene que asistimos a un «gran salto hacia atras», y que vincular el sostenimiento del sistema politico participativo a los meros indices de desarrollo economico es una peligrosa falacia, ya que la democracia, muy anterior a la revolucion industrial y al liberalismo, fue en su origen el producto de una inquietud filosofica centrada en el hombre. Dado que la capacidad de darse gobierno en tanto que comunidad es una de las mayores conquistas de la civilizacion, reducir ese gobierno (el famoso eslogan «empequenecer el Estado») a una mera policia fiscal no es sino en retroceso casi suicida.
Nacido de las conferencias que el autor pronuncio en el marco de las prestigiosas «Massey Lectures» de la Universidad de Toronto, este ensayo mantiene el tono de su original forma oral, alejandose de toda argumentacion criptica y de cualquier clase de erudicion sobreentendida, para dejar que prime la contundencia y claridad de los comprometidos puntos de vista que pone en juego.